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ESTÁNDAR DEL BUCHÓN
RAFEÑO |
-
Genealogía:
Durante
la
dominación
árabe
de
España, sobre
el siglo
VIII se
dice, que
fue
introducido en
Andalucía un indeterminado
palomo
no
buchón,
de
cara
y
pico
cortos
y
con
rafe
o pliegue
vertical en
el buche.
Sevilla lo
adoptó y se
cruzó
con
lo
que
por
entonces
fuera
el
buchón
Gorguero y,
después con
el otro
de nuestros
grandes
palomos, el
también buchón
Colitejo.
El
tiempo
de
consolidación
de
la
raza,
escapa a
toda
especulación,
contando
con
que
se
desconoce
incluso cómo
serían
por
entonces
estas
dos
razas
con
las
que
se
fundió. Tanta
distancia
en
el
tiempo
hace
suponer
que
las
Transformaciones hayan
sido
de
consideración
en
todos
los
componentes:
creadores
y creado.
El
buchón
Rafeño,
el
rey
de
la seducción,
llega
a nuestro
tiempo
con
la
siguiente
imagen.
- Morfología:
Palomo
buchón, de
buche amplio
de superficie,
redondeado,
livianamente
colgante
y
algo
sujeto
de
movimientos:
cabeza
ancha
y
corta,
dando
el
aspecto
de
cuadrada; pico el
máximo de
corto y
grueso;
carúnculas nasales
altas, anchas
y proyectadas
hacia
adelante. Miembro
por miembro,
no tiene
nada largo
en su
cuerpo. Su
fisonomía es
un cúmulo de
proporciones
armónicas
anchas
y cortas,
suaves y
redondeadas. Es
ancho
de
pecho
y hasta
ligeramente
ancho
en su
mitad trasera,
a la
altura de
la albardilla;
de esternón
corto y poco
prominente;
corto
de
patas
y
cola,
lo
que
le
da
un cierto
aire
de
rechoncho
o achaparrado
aunque
agradable. Cuando
ha
de
bajar
la
cabeza,
se
le
agacha
ligeramente
la cola
y
su
semblante
es
atractivo,
acaso
de
aspecto
risueño.
-
Temperamento:
Es
sumamente
meloso
e insuperable
en materia
de
seducción; bravo
y noble,
como el
toro de
lidia; apacible
y receloso
a lo
desconocido;
al
arrullar, lo
hace con
garbo y
da unos
pequeños
saltitos
girando en
torno a
la
hembra pero,
generalmente,
sin tocarla,
manteniendo
una
delimitación de
distancias que
sólo
rebasará teniendo
exceso de
celo, pero
nunca ahuyentándola
o molestándola;
arrulla
a la
hembra
exactamente lo
preciso
y,
acto
seguido,
la
anida
o llama
a un
rincón,
operación que
repite
insistentemente,
señoreándose ante
ella,
hasta
conseguir
su
propósito
de
emparejamiento;
soporta inalterable,
como
ningún
otro,
el
juego
del
«celo
y hembreo»
por
el
férreo
apego
que
tiene
a su
palomar
y su condición
de celo
equilibrado.
De
primera
intención,
soporta la presencia
de
un
macho
ajeno
a
su
palomar
(no
con
los de
éste)
aunque
el
intruso
le
castigue;
acoge
la
presencia de
un
congénere
extraño,
abriendo las
alas o
accionándolas
y llega a simular
la iniciación del vuelo para llamar la atención del
que le
sobrevuele,
a
semejanza del
señuelo.
El enjuiciamiento,
fiel
determinante
de
su
valía,
ha
de realizarse
en
certamen de
ámbito
cerrado, según
el buen
entendimiento
de los
jueces
especializados
de la
raza,
cuyas formas
estéticas y
temperamentales, regula el presente
estándar.
Estándar
-
Aspecto
general:
En este
apartado
se integran
los
rasgos típicos
determinantes de
la raza;
las
características
a las
que no se
puede
aplicar capítulo
de
puntuación por
ser
cualidades ocultas,
intangibles,
como son
los
signos de
nobleza
que aporta su
herencia
genética;
la
visión
armónica
de
conjunto
y las
proporciones de
peso y
medidas.
Es mediano
de tamaño
aun- que
se cultiva
o selecciona para tratar de aumentar su cuerpo, de
forma
tal
que
puntúa
más
a medida
que
se
aproxima,
proporcionalmente,
a las
cotas
máximas.
Actualmente, el
largo medio
está
entre 22y
26
centímetros,
medición tomada
desde el extremo
anterior
del
esternón,
hasta
el
final
de
la
cola, la
proporción
de
anchura,
debe
ser
lo
más
aproximado
a la mitad
de
la
longitud
y
el
peso,
entre
400
y 440
gramos.
-
Cabeza:
Debe
ser
ancha
de
ojo
a ojo,
con
hendidura
palpable entre
ambas
cuencas
que,
a la
vista,
aparenta
ser plana
por
encima; corta
de las
carúnculas
nasales a
la nuca,
con aplastamiento
de
esta
parte
trasera,
que
da
el
aspecto de
ser
cuadrada
en
su
conjunto;
las
plumas
que
le
cubren el
cráneo,
deben
ser
muy
contraídas
hacia
éste,
sedosas
y pequeñas,
como si
estuviera
cubierto por
un fino
y apretado
terciopelo,
marcando su
estructura
ósea.
Las carúnculas
nasa- les
y el
cráneo,
deben
estar
totalmente
unidos,
sin
espacio
intermedio que
los separe
y de
mediar
alguna distancia
mínima, habría
de
tener
por
esta
parte
la
misma
anchura
que la
frente,
armónica en
este
sentido con
las
carúnculas. El
ideal, es ceñirse
al
mínimo
de
distancia
en
el
conjunto
pico-nariz-cráneo-nuca.
-
Ojo
y Ribete
del Ojo:
El ojo,
debe ser
hermoso,
espacioso y
estar
situado
a la
misma
altura de
la cara;
de fuerte
coloración,
acorde con
el color
de la
pluma y
denotando
la salud, vigor
y temperamento
del
animal. El
Ribete,
está formado
por una
orla
ligeramente
espaciosa,
lisa
de
rugosidad
y plana
con respecto al
ojo
y a
la
cara;
de
color
amarillo
pálido
preferentemente,
que se
da en
todos los
plumajes, y
en segundo
término,
acorde
con
el
color
de
la
pluma.
Ambos, ojo
y ribete, han
de
decantar
la
buena
raza,
su
finura
y signos
de
nobleza
y también
ojo
y ribete,
deben
situarse
lo
más
cerca
posible de
la
boquera o
comisura
del pico.
-
Pico:
Debe ser
corto y
grueso en
grado
superlativo, con
mucha curvatura
sobre la
parte alta
de la
mandíbula
superior, siguiendo
la misma
línea de
altitud
que marcan
las
carúnculas nasales
por su
parte
frontal, de
forma
que, estando
el animal
erguido, la
punta
del
pico
ha
de
estar
en
dirección
al
suelo
o
aún
más.
En
menor
grado,
la
mandíbula
inferior
también
debe
curvarse
hacia
arriba
por
su
parte
externa,
creando
así
entre
ambas esa
deseada
reciedumbre
del
pico.
Estas
dos
partes
del
pico deben estar
perfectamente
encajadas
entre
sí
y sin
desviaciones
laterales,
de boquera
a boquera,
debe
tener una
considerable anchura,
espacio
éste
que
se
denomina
«boca»
y es
la base,
escasa
base en
dirección
a la
cabeza,
en la
que han de
cobijarse
las
carúnculas
nasales,
en
armonía
con
el conjunto
de la
cabeza.
El color
del pico,
debe
concordar con el
del plumaje
y este
color del
pico, no
debe
invadir el
blanco harinoso
de las
carúnculas
para
evitar
la
falsa
impresión
de más
pico y
menos
carúnculas
nasales.
-
Carúnculas
nasales:
Deben
ser
anchas,
más
que
la anchura
trasera
del pico,
situadas
todas sobre
él, sin
montarse sobre
la frente
y de
similar
anchura a
la de
la
cabeza; desde el
pico,
deben ir
ensanchando
gradual y
aceleradamente
hasta el final,
formar
un
arco
sobre
las
boqueras
de
una
a otra
y
sin
más
ondulación
que
la
del
propio
arco,
proyectadas
hacia arriba
e inclinadas
hacia
adelante por
su parte
alta; su
con- figuración,
debe ser
lisa de
rugosidad
o
descomposición,
compacta. Si
a los
3
ó 4
años,
aparece
esta
descomposición,
sólo será
admisible
con
reservas.
En
este
caso,
deberán
ser igualmente
uniformes
entre sí;
que el
rizado o
descomposición, lo
sea
a pequeñas
partículas
y que
no
invada
la
frente
al aumentar
de
tamaño la
carúncula,
ocasionando
el
despeinado de
la pluma
al
ocupar la
misma
base que
ésta.
-
Verrugas:
Las
verrugas, son
unas
membranas
carnosas situadas
en la
parte
inferior del
pico,
similares en
composición y
colorido
a las
carúnculas
nasales. Es
apetecible
como ideal, que
sean tres
del
tamaño de
vezas,
más abultada
la del
centro o
que
tenga
sólo
una,
la
que
en
el
caso
anterior
sería
la
del centro, que
aún
habría
de
ser
mayor
o,
en
último
término, las
dos
laterales.
Puntúan por
este
orden. En
su
configuración ideal, habrían
de
guardar
proporción
dimensional
y estética con
las carúnculas
y formar
el tan
deseado
«rosco» en
torno al
pico que
tanto
favorecen el
global de
la cabeza
y la
puntuación
en cada
uno de
los
apartados y
en el
aspecto
general. La falta
en
más
o menos
proporción
de
estas
verrugas,
es defecto
de
estética, no
de
escasez de
raza.
-
Buche:
De amplia
superficie,
toda la
base de
su
redondez,
sobrepasa el
diámetro
del pecho:
hacia
abajo, quedando
colgante sin
exceso y
ancho, y
por los
lados,
cubriendo con
amplitud los
codillos
de las
alas. Al
grosor
del cuello,
también afecta en
este
sentido,
pues
es
apetecible
que,
de
la
parte
trasera del
cuello,
le
caiga
una
pequeña
porción
de
pluma sobre
el
morrillo
o jiba;
la
jiba,
sólo
quedará
al
descubierto
cuando el
animal ha
de agachar
la cabeza
o cambiar
su
posición de
erguido;
su magnitud
de pluma,
es grande
y suave, rizada
y esponjosa;
es
poco
abultado
hacia
adelante
y algo rígido
de
movimientos;
todo él,
se funde
como un
solo
cuerpo en su
unión
con
el
tronco;
tiene
un
pliegue
vertical
en
el centro,
denominado
«rafe»,
de
lo
cual
el
Rafeño
recibe
su nombre.
Este
«rajado de
buche», se
inicia
bajo el
pico y
surca su
parte frontal
hasta la
altura de
la
quilla,
quedando
excluidos los bajos
del
buche.
Por
esa
parte,
hurgándole,
se
observa que
apenas
si le
nacen
plumas y,
las
colindantes, se
le
inclinan hacia dentro.
Es
apetecible
que
arrulle
más
bien
erguido
y que
entre
arrullos,
adelante el
pecho, con
un ligero
arqueado de cuello
y
favorece
su
estética
que
grife
un
poco
la
pluma bajo
la
nuca,
no
más
alto.
El
buche
en
su
aspecto
pluma, ha
de ser
de amplia
base y
toda ella
cubierta
de tornasolado.
-
Patas
y Canastilla:
Las patas, deben ser cortas y recias, ligeramente
separadas
entre
sí,
limpias
de
calzas
y
escamas
y
tibia
y peroné
han de
formar un
conjunto
angulado al
tacto; las
uñas
deben ser
pequeñas
y poco
curvadas.
La Canastilla,
la forman
las plumas
que le
nacen en
la pechuga
al
cruzarse sobre el
esternón
o quilla.
En
el
Rafeño,
estas
plumas
son abundantes
y le
deben
cubrir buena
parte de
la pata,
hasta pasada
la
rótula (anilla
de9
mm).
-
Dorso,
Albardilla,
Cola y
Alas:
El Dorso
o espalda,
debe ser
de constitución
ancha,
como toda
la parte
frontal
del animal y
la
pluma
aplanada
sobre
el
cuerpo
tanto
por
encima
de las
coberteras
como
entre
ellas;
su
parte
trasera,
a la
altura de
la
albardilla,
continúa
siendo
ligeramente
ancha,
ocasionando
una
relativa redondez
exterior y
lateral en
todo lo
que sería
la última
remera de
cada lado.
La
Albardilla, ha
de ser
ancha y
bien
poblada
en
toda
su
extensión
y formada
por tandas
de
plumas
amplias
y debidamente
escalonadas.
Por esta
parte,
tampoco
debe
erizar
la
pluma
o cuanto
menos mejor.
La
Cola,
habrá
de
ser
corta
y ancha
en
proporción con
la
albardilla
y las
plumas,
separadamente,
también
son anchas
y de
poca
longitud. En
el
percheo, lleva
la cola
casi totalmente
abierta y
ligeramente
inclinada
hacia
abajo, aunque
no puntúa
menos
si
es
más
plano
y abre
más
la
cola.
Las Alas,
deben
ser
cortas,
redondeadas
y de
amplia
superficie,
pluma ancha
y unas
sobre
otras, más
montantes
de lo
normal, aunque con
la
debida
aireación
en
las
denominadas
dedos; la
separación
entre
ambas
tandas
de
remeras,
es
poco
perceptible
con
respecto a
la
inclinación de
las
plumas, siendo
más largas
por
este
lugar
intermedio:
deben
llegarle
hasta el
final de
la cola,
situadas
por encima
de ésta
y no
colgantes;
las
secundarias,
deben
asentar
bien
sobre
la
albardilla,
redondeándola.
-
Colores:
Se
admiten todos
los
colores,
incluidos los
blancos,
puntuando menos
los
desequilibrios
melánicos o
la
irregular
aparición de
plumas
blancas
intercaladas,
principalmente en
las
alas.
Consideraciones
al
margen
de
la
puntuación
El Rafeño
es
un
animal
receloso
y huraño
a lo
desconocido,
de
ahí
que
requiera
de
un
adecuado
entrenamiento
para no
hacerle
recelar del
territorio
que
sobrevuela. De
pichón, en
los
primeros
vuelos, debe
hacérsele
acompañar
de
palomos que vuelen
en amplia
circunferencia
para hacerle
conocedor de
la zona
que ha
de ser
su ambiente
y en
los
primeros celos,
de hembras
de vuelo
largo. Con
este
adiestramiento,
que no todos
necesitan,
se
propicia el
que
salga volador
en cuyo
caso, vuela
tanto o
más que
el buchón
que más
y con
la
faculta a
su
favor,
de
poseer
mejor
condición.
Con
el
adiestramiento, se evita
que
sea
de
corto
vuelo,
denominado
«tornero».
La zona
que
no
sobrepasa
deja
de
hacerlo
por
miedo,
no
por falta
de
facultades
físicas.
En
vuelo,
las
características
más
diferenciadas
y las
que no
se le
dedica
interés
selectivo, son
que
lleva el
cuello
curvado de su
nacimiento
hacia
abajo y
sobre la
mediación
del cuello,
inclinado hacia
arriba,
formando un
acentuado
arco inverso; el
buche
lleno
en
más
o
menos
proporción
y colgante
más que
arrullando.
Esta
configuración,
le
deja
con
el
morrillo
o jiba
sobresaliente con respecto
al resto
del
cuerpo y
acrecienta esta
sensación el
hecho
de
que
lleva
la
cola
semicerrada
y ligeramente
caída. No
a todos
se les
aprecia
mucho esta
característica,
pero es
propia
de
la
raza
aunque
poco
apreciada.
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