13/09/09

 

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ESTÁNDAR DEL BUCHÓN RAFEÑO

 

       

 -  Genealogía:  Durante  la  dominación  árabe  de  España, sobre el siglo VIII se dice, que fue introducido en Andalucía un  indeterminado  palomo  no  buchón,  de  cara  y  pico  cortos y con rafe o pliegue vertical en el buche. Sevilla lo adoptó y se  cruzó  con  lo  que  por  entonces  fuera  el  buchón  Gorguero y, después con el otro de nuestros grandes palomos, el también buchón Colitejo. El tiempo de consolidación de la raza, escapa a toda especulación, contando con que se desconoce incluso cómo serían por entonces estas dos razas con las que se fundió. Tanta  distancia  en  el  tiempo  hace  suponer  que las Transformaciones  hayan  sido  de  consideración  en  todos  los  componentes:  creadores y  creado.  El  buchón  Rafeño,  el  rey  de  la seducción,  llega a  nuestro  tiempo  con  la  siguiente  imagen.

 

   -  Morfología: Palomo buchón, de buche amplio de superficie, redondeado, livianamente colgante y algo sujeto de movimientos: cabeza ancha y corta, dando el aspecto de cuadrada; pico el máximo de corto y grueso; carúnculas nasales altas, anchas y proyectadas hacia adelante. Miembro por miembro, no tiene nada largo en su cuerpo. Su fisonomía es un cúmulo de proporciones armónicas anchas y cortas, suaves y redondeadas.  Es  ancho  de  pecho y  hasta  ligeramente  ancho  en su mitad trasera, a la altura de la albardilla; de esternón corto y  poco  prominente;  corto  de  patas  y  cola,  lo  que  le  da  un cierto  aire  de  rechoncho o  achaparrado  aunque  agradable. Cuando  ha  de  bajar  la  cabeza,  se  le  agacha  ligeramente  la cola  y  su  semblante  es  atractivo,  acaso  de  aspecto  risueño.

 

  -  Temperamento:  Es  sumamente  meloso e  insuperable en materia de seducción; bravo y noble, como el toro de lidia; apacible y receloso a lo desconocido; al arrullar, lo hace con garbo y da unos pequeños saltitos girando en torno a la hembra pero, generalmente, sin tocarla, manteniendo una delimitación de distancias que sólo rebasará teniendo exceso de celo, pero nunca  ahuyentándola o  molestándola;  arrulla a  la  hembra exactamente  lo  preciso  y,  acto  seguido,  la  anida o  llama  a un rincón, operación que repite insistentemente, señoreándose ante  ella,  hasta  conseguir  su  propósito  de  emparejamiento; soporta  inalterable,  como  ningún  otro,  el  juego  del  «celo  y hembreo»  por  el  férreo  apego  que  tiene a  su  palomar y  su condición de celo equilibrado. De primera intención, soporta la  presencia  de  un  macho  ajeno  a  su  palomar  (no  con  los de  éste)  aunque  el  intruso  le  castigue;  acoge  la  presencia de un congénere extraño, abriendo las alas o accionándolas y llega a simular la iniciación del vuelo para llamar la atención del que le sobrevuele, a semejanza del señuelo. El  enjuiciamiento,  fiel  determinante  de  su  valía,  ha  de realizarse en certamen de ámbito cerrado, según el buen entendimiento de los jueces especializados de la raza, cuyas formas estéticas y temperamentales, regula el presente  estándar.

Estándar

     -  Aspecto general: En este apartado se integran los rasgos típicos determinantes de la raza; las características a las que no se puede aplicar capítulo de puntuación por ser cualidades ocultas, intangibles, como son los signos de nobleza que aporta su  herencia  genética;  la  visión  armónica  de  conjunto y  las proporciones de peso y medidas. Es mediano de tamaño aun- que se cultiva o selecciona para tratar de aumentar su cuerpo, de  forma  tal  que  puntúa  s a  medida  que  se  aproxima, proporcionalmente, a las cotas máximas. Actualmente, el largo medio está entre 22y 26 centímetros, medición tomada desde el  extremo  anterior  del  esternón,  hasta  el  final  de  la  cola, la  proporción  de  anchura,  debe  ser  lo  más  aproximado a  la mitad  de  la  longitud  y  el  peso,  entre  400 y  440  gramos.

     -  Cabeza:  Debe  ser  ancha  de  ojo a  ojo,  con  hendidura palpable  entre  ambas  cuencas  que, a  la  vista,  aparenta  ser plana por encima; corta de las carúnculas nasales a la nuca, con  aplastamiento  de  esta  parte  trasera,  que  da  el  aspecto de  ser  cuadrada  en  su  conjunto;  las  plumas  que  le  cubren el  cráneo,  deben  ser  muy  contraídas  hacia  éste,  sedosas  y pequeñas, como si estuviera cubierto por un fino y apretado terciopelo, marcando su estructura ósea. Las carúnculas nasa- les y  el  cráneo,  deben  estar  totalmente  unidos,  sin  espacio intermedio que los separe y de mediar alguna distancia mínima,  habría  de  tener  por  esta  parte  la  misma  anchura  que la frente, armónica en este sentido con las carúnculas. El ideal, es  ceñirse  al  mínimo  de  distancia  en  el  conjunto  pico-nariz-cráneo-nuca.

     -  Ojo y Ribete del Ojo: El ojo, debe ser hermoso, espacioso y estar situado a la misma altura de la cara; de fuerte coloración, acorde con el color de la pluma y denotando la salud, vigor y temperamento del animal. El Ribete, está formado por una orla ligeramente espaciosa, lisa de rugosidad y plana con respecto  al  ojo y a  la  cara;  de  color  amarillo  pálido  preferentemente, que se da en todos los plumajes, y en segundo término, acorde con el color de la pluma. Ambos, ojo y ribete, han de decantar la buena raza, su finura y signos de nobleza y  también  ojo y  ribete,  deben  situarse  lo  más  cerca  posible de la boquera o comisura del pico.

     -  Pico: Debe ser corto y grueso en grado superlativo, con mucha curvatura sobre la parte alta de la mandíbula superior, siguiendo la misma línea de altitud que marcan las carúnculas nasales por su parte frontal, de forma que, estando el animal erguido,  la  punta  del  pico  ha  de  estar  en  dirección  al  suelo o aún más.

En menor grado, la mandíbula inferior también debe curvarse hacia arriba por su parte externa, creando así entre ambas esa deseada reciedumbre del pico. Estas dos partes del pico deben  estar  perfectamente  encajadas  entre  sí y  sin  desviaciones laterales, de boquera a boquera, debe tener una considerable  anchura,  espacio  éste  que  se  denomina  «boca»  y es la base, escasa base en dirección a la cabeza, en la que han  de  cobijarse  las  carúnculas  nasales,  en  armonía  con  el conjunto de la cabeza. El color del pico, debe concordar con el del plumaje y este color del pico, no debe invadir el blanco harinoso  de  las  carúnculas  para  evitar  la  falsa  impresión  de más pico y menos carúnculas nasales.

 

-  Carúnculas  nasales:  Deben  ser  anchas,  más  que  la anchura trasera del pico, situadas todas sobre él, sin montarse sobre la frente y de similar anchura a la de la cabeza; desde el pico, deben ir ensanchando gradual y aceleradamente hasta el  final,  formar  un  arco  sobre  las  boqueras  de  una a  otra y sin más ondulación que la del propio arco, proyectadas hacia arriba e inclinadas hacia adelante por su parte alta; su con- figuración, debe ser lisa de rugosidad o descomposición, compacta.  Si a  los 3 ó 4  años,  aparece  esta  descomposición, sólo  será  admisible  con  reservas.  En  este  caso,  deberán  ser igualmente uniformes entre sí; que el rizado o descomposición, lo  sea a  pequeñas  partículas y  que  no  invada  la  frente  al aumentar de tamaño la carúncula, ocasionando el despeinado de la pluma al ocupar la misma base que ésta.

-  Verrugas: Las verrugas, son unas membranas carnosas situadas en la parte inferior del pico, similares en composición y colorido a las carúnculas nasales. Es apetecible como ideal, que sean tres del tamaño de vezas, más abultada la del centro o que tenga sólo una, la que en el caso anterior sería la del centro,  que  aún  habría  de  ser  mayor  o,  en  último  término, las dos laterales. Puntúan por este orden. En su configuración ideal,  habrían  de  guardar  proporción  dimensional y estética con las carúnculas y formar el tan deseado «rosco» en torno al pico que tanto favorecen el global de la cabeza y la puntuación en cada uno de los apartados y en el aspecto general. La  falta  en  s o  menos  proporción  de  estas  verrugas,  es defecto de estética, no de escasez de raza.

-  Buche: De amplia superficie, toda la base de su redondez, sobrepasa el diámetro del pecho: hacia abajo, quedando colgante sin exceso y ancho, y por los lados, cubriendo con amplitud los codillos de las alas. Al grosor del cuello, también afecta  en  este  sentido,  pues  es  apetecible  que,  de  la  parte trasera  del  cuello,  le  caiga  una  pequeña  porción  de  pluma sobre  el  morrillo o  jiba;  la  jiba,  sólo  quedará  al  descubierto cuando el animal ha de agachar la cabeza o cambiar su posición de erguido; su magnitud de pluma, es grande y suave, rizada y  esponjosa;  es  poco  abultado  hacia  adelante y  algo rígido de movimientos; todo él, se funde como un solo cuerpo en  su  unión  con  el  tronco;  tiene  un  pliegue  vertical  en  el centro,  denominado  «rafe»,  de  lo  cual  el  Rafeño  recibe  su nombre. Este «rajado de buche», se inicia bajo el pico y surca su parte frontal hasta la altura de la quilla, quedando excluidos los  bajos  del  buche.  Por  esa  parte,  hurgándole,  se  observa que apenas si le nacen plumas y, las colindantes, se le inclinan hacia  dentro.  Es  apetecible  que  arrulle  más  bien  erguido  y que entre arrullos, adelante el pecho, con un ligero arqueado de  cuello  y  favorece  su  estética  que  grife  un  poco  la  pluma bajo  la  nuca,  no  más  alto.  El  buche  en  su  aspecto  pluma, ha de ser de amplia base y toda ella cubierta de tornasolado.

 

-  Patas y Canastilla: Las patas, deben ser cortas y recias, ligeramente separadas entre sí, limpias de calzas y escamas

y tibia y peroné han de formar un conjunto angulado al tacto; las uñas deben ser pequeñas y poco curvadas. La Canastilla, la forman las plumas que le nacen en la pechuga al cruzarse sobre  el  esternón o  quilla.  En  el  Rafeño,  estas  plumas  son abundantes y le deben cubrir buena parte de la pata, hasta pasada la rótula (anilla de9 mm).

 

-  Dorso, Albardilla, Cola y Alas: El Dorso o espalda, debe ser de constitución ancha, como toda la parte frontal del animal y  la  pluma  aplanada  sobre  el  cuerpo  tanto  por  encima  de las  coberteras  como  entre  ellas;  su  parte  trasera, a  la  altura de  la  albardilla,  continúa  siendo  ligeramente  ancha,  ocasionando una relativa redondez exterior y lateral en todo lo que sería la última remera de cada lado. La Albardilla, ha de ser ancha y  bien  poblada  en  toda  su  extensión y  formada  por tandas  de  plumas  amplias y  debidamente  escalonadas.  Por esta  parte,  tampoco  debe  erizar  la  pluma o  cuanto  menos mejor.  La  Cola,  habrá  de  ser  corta y  ancha  en  proporción con  la  albardilla y  las  plumas,  separadamente,  también  son anchas y de poca longitud. En el percheo, lleva la cola casi totalmente abierta y ligeramente inclinada hacia abajo, aunque no  puntúa  menos  si  es  más  plano y  abre  más  la  cola.  Las Alas,  deben  ser  cortas,  redondeadas y  de  amplia  superficie, pluma ancha y unas sobre otras, más montantes de lo normal, aunque  con  la  debida  aireación  en  las  denominadas  dedos; la  separación  entre  ambas  tandas  de  remeras,  es  poco  perceptible con respecto a la inclinación de las plumas, siendo más  largas  por  este  lugar  intermedio:  deben  llegarle  hasta el final de la cola, situadas por encima de ésta y no colgantes; las   secundarias,   deben   asentar   bien   sobre   la   albardilla, redondeándola.

 

-  Colores: Se admiten todos los colores, incluidos los blancos, puntuando menos los desequilibrios melánicos o la irregular aparición de plumas blancas intercaladas, principalmente en las alas.

Consideraciones al margen de la puntuación

 

El  Rafeño  es  un  animal  receloso y  huraño a  lo  desconocido,  de  ahí  que  requiera  de  un  adecuado  entrenamiento para no hacerle recelar del territorio que sobrevuela. De pichón, en los primeros vuelos, debe hacérsele acompañar de palomos que vuelen en amplia circunferencia para hacerle conocedor de la zona que ha de ser su ambiente y en los primeros celos, de hembras de vuelo largo. Con este adiestramiento, que no todos necesitan, se propicia el que salga volador en cuyo caso, vuela tanto o más que el buchón que s y con la faculta a su favor, de poseer mejor condición. Con el adiestramiento, se  evita  que  sea  de  corto  vuelo,  denominado  «tornero».  La zona  que  no  sobrepasa  deja  de  hacerlo  por  miedo,  no  por falta de facultades físicas.

En vuelo, las características más diferenciadas y las que no se le dedica interés selectivo, son que lleva el cuello curvado de su nacimiento hacia abajo y sobre la mediación del cuello, inclinado hacia arriba, formando un acentuado arco inverso; el  buche  lleno  en  más  o  menos  proporción y  colgante  más que  arrullando.  Esta  configuración,  le  deja  con  el  morrillo  o jiba sobresaliente con respecto al resto del cuerpo y acrecienta esta  sensación  el  hecho  de  que  lleva  la  cola  semicerrada  y ligeramente caída. No a todos se les aprecia mucho esta característica,  pero  es  propia  de  la  raza  aunque  poco  apreciada.

 

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  La última actualización de este sitio fue el: 13 de septiembre de 2009