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ESTÁNDAR DEL BUCHÓN
MORONCELO |
-
Genealogía:
En
la
localidad
de
Morón
de
la
Frontera (Sevilla)
existió un
palomo en
fecha remota
e indeterminada
que se
denominó
«palomo de
celo». Era
un animal
de formas
poco definidas
o
resaltantes,
semejante al
palomo
común, pero
altamente
temperamental. En
todos
predominaba una
buena parte
de pluma
blanca,
básicamente entre
el buche
y las
reme- ras;
mediano de
tamaño y
poco buche.
A mediados
del siglo XX
fue cruzado
con
«Valenciano»,
antiguo de
Valencia, el
primitivo Laudino que fue parteo
base de tantas razas. Después, casi
simultáneamente,
se introdujo
la sangre
del «buchón
Colillano» en
una variedad
muy pegada
al «Quebrado
Murciano», con mucha
figura
y por
consiguiente,
con
poco
buche.
Y, por
último, ya
por los
años 1940-42,
sólo por
un sector
de los
aficionados, se
cruzó con
un
indeterminado palomo
pro- cedente
de la
zona de
Alicante,
que no
era ni
el clásico
«Morrillero»
ni el
«deportivo»,
pero sí
semejante a
ambos, y
también a
lo
que
se
llevaba
realizado
para
la
consecución
del
actual
«Moroncelo».
Ahora,
con
el
tiempo,
ya
lo
portan
todos.
Después
de
cuarenta
años
de
selección
hacia
las
formas
y comportamientos
deseados, la
fijación de
esta raza
es altamente
rigurosa.
-
Morfología:
Es
un
palomo
considerado
como
buchón, pero
su buche
es escaso,
como media
naranja, y
nunca
colgante; su
cuerpo,
medianamente
pequeño
y no
muy
ancho de
contextura;
su
peso
es
proporcional
a las
dimensiones; patas
medianas, pero
muy erguidas.
Entre arrullos
se empina
sobre los
dedos,
engatillando
su
esbelto
cuello
hacia
arriba, por
su
nacimiento,
y un
poco
adelante
en
su
tercio
alto,
lo que
le
hace
aparentar
más
altura.
Esta
erguida
postura,
en unión
de lo
erizado del
cuello, dorso
y albardilla,
son los
rasgos más
acusados de
la raza.
Su cabeza
es acarnerada
y redondeada,
con
una
línea
curva
delicada
y continua,
que
comprende
cabeza-carúnculas
nasales-pico;
el
pico
es
mediano en
longitud y
grosor; las
carúnculas
nasales deben
ser medianas
y sin
rugosidad; el
ojo,
intensamente rojo,
preferentemente; los
ribetes
oculares,
finos
y color
rojizo,
y el
plumaje,
muy variado,
todo
entre-plumado en
blanco.
-
Temperamento:
Es
un
palomo
muy
temperamental,
ágil
de
movimientos,
nervioso
e inquieto.
De una
fogosidad
extrema, pero
sin acosara
la hembra
ni tocarle
en ningún
momento del
intento de
seducción. En
este palomo
no existe
el acoso y
persecución
de
la
hembra;
él
tira
de
ella
marchando
por delante,
tratando de
llevarla al
cajón de
la forma
más dulce que
conduce al
encolleramiento.
En vuelo
realiza
grandes distancias
de
acompañamiento y
búsqueda y
sin posarse
sobre palomar
ajeno. Estas
cualidades le
hacen ser
muy estimado
como palomo
de
celo.
Su
semblante
y temperamento
han de
valorarse en
certamen de
ámbito
cerrado, según
el criterio y
entendimiento
de
los
jueces
especializados
de
la
raza
que
regula
el
presente
estándar.
Estándar
-
Aspecto
general:
En
este
apartado
se
recoge
la
puntuación
por
proporciones
inherentes
a la
raza,
armonía
de conjunto,
los
detalles
que
no
tienen
grupo
de
puntuación, los
rasgos
ocultos
que
provienen
de
su
herencia
genética
y el
quehacer del
animal en
materia de
seducción.
-
Cabeza:
Su
cabeza
es
redondeada
y acarnerada
y el conjunto
de
ésta
con
las
carúnculas
nasales
y el
pico
han de
formar una
línea suave
y armónica,
sin hendidura
ni realces en
ningún
espacio
de
la
curvada
línea
de
configuración.
-
Ojos:
Deben
ser
de
color
rojo
intenso,
aunque
por
razón del
plumaje
y su
falta de
uniformidad
melánica, en
ocasiones son
bicolor y
hasta
parcheados,
puntuando más
la
uniformidad e
intensidad
en
el
color.
-
Ribetes:
Los
ribetes
de
los
ojos
han
de
ser
una
oria fina,
plana
sobre
la
cara,
sin
carnosidad
y de
color
rojizo,
preferentemente. El
ribete
pálido
o pajizo
y negro,
puntuará menos.
-
Pico:
Debe
ser
mediano
de
largo
y grosor,
ligeramente arqueado
hacia abajo
y agudizando
esta
curvatura
sobre
la punta,
por cuya
parte es
ligeramente
más largo,
ocasionando una
liviana forma
de «pico
de gavilán».
En todos
los casos, el
color debe
ser claro
o color
hueso,
debiendo ser
más claro en
su parte
trasera.
-
Carúnculas
nasales:
Han
de
ser
medianas
de
tamaño, alargadas
sobre
el
pico,
y siguiendo
la misma
curva general
de la
cabeza con
el pico,
sin altibajos,
de color
blanco limpio
y
sin
rugosidad
preferentemente.
-
Cuello,
morrillo
y buche:
El cuello
debe ser
largo,
esbelto
y
proyectado
hacia
arriba
y
algo
más
bajo
de
la
nuca,
inclinado hacia
adelante
ligeramente,
semejante
a
la
forma
de
un
gatillo.
A
esta
postura
se
le
denomina
«morrillo»,
y debe
tener
la pluma
erizada
en
situación
lateral
y trasera:
muy
esponjosa toda
la pluma.
El buche
es escaso,
dentro de
ser un
palomo catalogado
como buchón,
del tamaño
de media
naranja y
con poca
prominencia
hacia
adelante
y nunca
colgante,
armónico con respecto
a la
esponjosidad
de
la
pluma
del
morrillo.
-
Cola:
La
cola
debe
ser
mediana
de
tamaño,
con
la
misma longitud de
las
alas;
abierta
en
vuelo
y percheos
y con
los extremos
laterales
inclinados hacia
arriba.
-
Colores:
Se
admiten
todos
los
colores,
siempre
con
plumas
blancas
intercaladas
por
el
buche
y las
alas,
puntuando más los
ejemplares de
color oscuro
y cobrizo
con las
indicadas plumas
blancas por
buche y
alas.
-
Observaciones:
Las
formas
óptimas
a que
se refiere
el presente estándar
son
estimadas
en
animales
plenamente adultos,
sin llegar
a añojos.
Las hembras,
por lo
general, son
de formas
estéticas
menos pronunciadas.
-
Defectos:
Palomo
excesivamente
grande,
descolgado
de
buche, gacho
de
cuello
en
vuelo
o percheo;
ribetes
anchos
y
carnosos;
badén
entre
la
cabeza,
carúnculas
o pico;
pico corto
o muy
largo, patas
calzadas de
pluma, escaso
de con textura
atlética,
falto de
temperamento;
mal trato
a la
hembra y, en
general,
son
defectos
todo
cuanto
vaya
en
contra
de las
descritas
formas
y
carácter
que
regula
el
presente
estándar. |