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ESTÁNDAR DEL BUCHÓN
LAUDINO SEVILLANO |
- Genealogía:
Tiene
su
origen
genético
en
el
resultado de
cruzar el
Laudino
Valenciano con
un determinado
Rafeño altamente
influenciado
por el
Gorguero y
algo de
Marchenero antiguo (ambos
buchones).
De
aquella
inicial
hibridación, sobre
los años
1939/40, se
modificaron
ciertos caracteres
esté- ticos y
eliminados
otros de
condición o
comportamiento,
con- siguiendo
así un
prototipo
distinto del
resultado
que, en
principio,
aportaron las
razas que
lo integran.
Ya, con
la debida
fijación selectiva,
nace
en
Sevilla
el
Buchón
«Laudino
Sevillano».
-
Semblanza:
Palomo Buchón,
de buche
redondeado en
forma
de
pera
y
de
pluma
sedosa
y
esponjosa;
tamaño
mediano
y
de
gran
armonía
de
proporciones;
ligero
de
peso;
patas medianas
y de
constitución
fuerte. Su
cabeza,
constituye uno de
sus
principales
determinantes
estéticos; suavidad
de líneas
curvas;
desarrolladas
carúnculas nasales;
pico mediano
y grueso
y ojos
vivaces
de
orla
plana
y ligeramente
espaciosa
de color
pajizo
preferentemente.
-
Temperamento:
Ágil,
dinámico,
altamente
temperamental
y con
gran apego
a su
territorio.
Sus acuciantes
dotes de
seducción, su
arrullo de
tonalidad
grave, su
comportamiento meloso
con la
hembra y
la particular
facultad para
el vuelo,
efectuando distancias en búsqueda de emparejamiento, le
hacen
ideal
para
la
«suelta
en
celo»
(tiempo
en
vuelo
sin
hembra)
para
cuyo
fin
se
destina
y
selecciona.
Ha
de
cuidarse, pues, de
su
moderada
constitución
atlética
y de
su
dulzura con
la
hembra,
sin
que
por
ello
pierda
nada
de
sus
características.
Todas
estas
particularidades
han
de
valorarse
en certamen
de
ámbito
cerrado,
según
el
entendimiento
de
los jueces
especializados
de
la
raza
que
regula
el
presente estándar.
Estándar
-
Aspecto
general:
En
este
apartado
se
integra
la
puntuación
por
proporciones o
visión
armónica de
conjunto; los
signos de
nobleza o
determinantes
ocultos de
la raza
y todas las
cualidades
deseadas son
de las
razas
matrices que
lo formaron.
Las
proporciones
deseadas
son:
largo
de
23
a 28 centímetros,
medición
a tomar
desde
el
extremo
anterior
de la
quilla hasta
el final
de la
cola; anchura
del pecho,
lo más
aproximado a
la mitad
del largo
y el
peso, entre
410 y
460 gramos. En
posición
estática,
el
cuello
debe
ser
erguido, esbelto.
-
Cabeza:
línea que
configura su
entorno:
Rigurosamente uniforme
y suave
la
curvatura
o silueta
de
su
cabeza;
sin el
más ligero
promontorio ni
hendidura en
toda su
trayectoria desde
la punta
del pico
a la
nuca,
acentuada en
los dos
extremos;
mediación del
pico y
poco antes
de la
nuca. Esta
armonía de
línea, sólo
será
interrumpida
temporalmente, por
el lugar que
ocupan
las
carúnculas
nasales;
prescindiendo
imaginativamente
de éstas,
ha de
observarse que
cabeza y
pico
aisladamente, siguen
la
misma
línea
ovalada.
Se
dice
que
la cabeza de un
Laudino Sevillano, es «almendrada» por la similitud
de su
silueta con
la de
una almendra
por su
parte más
curvada, o
que es
«acarnerada»
por el
parecido con
la frente de
carnero. La
pluma, debe
ser corta,
suave y
bien asentada.
-
Carúnculas
nasales:
Deben
ser
abundantes,
con
uniformidad
entre ambas
y con
el mínimo
de rugosidad;
abiertas por la
parte
alta,
junto
a la
frente;
en
disminución
hacia
la comisura
del
pico,
en
línea
ovalada;
llenas,
repletas
y desprendidas
hacia
arriba:
similar
a un
triángulo
equilátero, redondeado
por
sus
ángulos
y
algo
por
sus
caras.
Vistas
frontalmente, con
el
pico
como primer
plano, las
carúnculas
nasales, deben tapar
parcialmente
la
frontal
de
la
cabeza,
con
un
reparto uniforme.
-
Verrugas:
Las verrugas,
son unas
membranas
carnosas
y
redondeadas,
similares
en
composición
y
colorido
a
las
carúnculas nasales,
situadas
en
la
parte
inferior
del
pico.
Como ideal,
debe tener
tres del
tamaño de
vezas remojadas
y más abultada
la del
centro,
aisladas entre
sí,
delimitando el
contorno de cada
una
aunque
estén
juntas.
Puede
tener
una
sola,
la del
centro, que
habría de
ser más
gruesa o
las dos
laterales, puntuándose
por este
orden. Las
verrugas,
unidas a
las
carúnculas nasales
en círculo,
es apetecible
que formen
la apariencia
de una
especie de
«rosco» que,
como factor
estético,
favorece el
conjunto de
la cabeza.
-
Pico:
Mediano
y grueso,
en
forma
de
piñón;
la
mandíbula
superior, por
encima, debe
tener su
propia
curvatura, más agudizada
que
la
de
la
cabeza,
pero
siguiendo
desde su
parte
trasera,
el
mismo
trazado
o armonía
de
línea
con el
resto
de
la
cabeza;
en
la
mandíbula
inferior,
la
curvatura hacia
arriba,
es
más
leve;
ambas
mandíbulas,
deben
estar perfectamente
encajadas
entre sí
y sin
desviaciones
laterales; si la
superior
rebasa a
la inferior,
sólo será
admisible
mínima
dimensión, sobre
2 mm
del
revestimiento
del
pico;
la
coloración,
va
estrechamente
relacionada
con
la
pigmentación
propia
o
plumaje,
siendo
deseable,
dentro
de
lo
posible,
las
tonalidades
claras,
como
hueso,
cuerno...,
si
por
otras
partes
del
cuerpo,
no
presenta
síntomas
de
albinismo.
-
Ojos:
Los ojos,
deben ser
hermosos,
espaciosos; estar
situados más
cerca
de
la
boquera
que
de
la
nuca
e inmediatamente
encima
de
una
supuesta
recta
boquera-nuca
o incluso
tocándola;
ni
sobresaliente
ni
hundido
con
respecto a
la
cara
y su
color, acorde
con el
del plumaje
pero de
fuerte coloración,
denotando la
fogosidad del
animal y
sin manchas
en él
por
desequilibrio
melánico.
-
Ribete
del ojo:
Las membranas
que circundan
los ojos,
deben ser
una orla
espaciosa,
situada en
el mismo
plano de
altitud que
el
ojo
y la
cara
y de
color
amarillo
pálido
con preferencia
o, también
blanco como
la carúncula
nasal o
según el plumaje,
puntuándose
por
este
orden.
En
todo
caso,
no debe
ser carnoso
o abultado
para no
hacerle
perder la
redondez interior
ni el
volumen del
ojo.
-
Buche:
Abultado,
redondeado y
medianamente
colgante, tomando
como base
la quilla,
en forma
de pera;
de pluma sedosa
y esponjosa;
con los
extremos
laterales debe
cubrirle los codillos
de
las
alas
e incluso
rebasarlos;
el
tornasol
del buche,
ha
de
llegarle
hasta
final
de
lo
que
en
sí
es
buche, hasta
la quilla.
Partiendo de
la parte
baja del
pico y
surcando toda
la frontal
del buche...
es deseable
que tenga
un pliegue
vertical que
aparenta, en
su caso,
el estar
rajado, se
denomina
«buche
rajado»
y
es
una
cualidad
muy
estimada.
-
Alas:
Han de
llegarle hasta
el final
de la
cola, situadas
por encima
de
ésta;
debe
reponer
con
firmeza,
después
de habérsela
estirado; es sumamente estimado el que tenga
once plumas
primarias.
-
Albardilla,
cola y
patas:
La albardilla,
ha de
ser ancha,
siempre que
su exceso,
no de
motivo a
que ahueque
la cola,
admisible esta
caída de
cola sólo
en mínima
proporción.
La cola, debe
ser
mediana
y plana
y en
la
mano
aparentarlo. Las
patas,
deben
ser
medianas
y con
aspecto
de
fortaleza (se
utilizan
anillas
de
9 mm),
las
uñas,
también
deben
ser medianas.
-
Colores
de pluma:
Se admiten
todos los
colores,
puntuándose menos
los que
tengan
intercaladas plumas
blancas por
desequilibrio
melánico.
-
Defectos:
Buche pequeño, descolgado o rozado; Tamaño
o
Peso
desproporcionado;
Cabeza
falta
del
armónico arqueado
exigido;
Carúnculas Nasales
escasas o
desiguales; Pico fino,
en
forma
de
punzón,
sobresaliente
con
exceso
la parte
superior en
forma de
gavilán, que
la mandíbula
inferior esté
inclinada hacia
abajo
semejándose a
un plátano;
Ribete del Ojo
carnoso;
Pluma
mal
constituida,
defectuosa
o mal cuidada;
Alas
colgantes
(aleto),
no
llegarle
hasta
el
final
de la
cola; Cola
caída o
ahuecada con
exceso o
algo subida
por los lados.
Maltratar a
la hembra.
Y, en
general son
defectos, todo cuanto
vaya
en
contra
de
las
descritas
propiedades
de la
raza, teniendo
más
tolerancia, los
pequeños
desequilibrios entre
las características
de las
razas que
lo integran,
que las
influencias extrañas
a estas
razas.
-
Observaciones:
Las
formas
óptimas
y proporciones
a que
se
refiere
el
presente
estándar,
han
de
considerarse
en plenitud
de
desarrollo,
cumplido
el
tercer
ciclo
de
muda,
a los
dos años
y medio
aproximadamente.
En las
hembras, por
lo general,
sus rasgos
son menos
agudizados |