ESTÁNDAR DEL BUCHÓN GADITANO

         Genealogía: Hasta principios del siglo XX, se volaron en Cádiz y su provincia, tres razas de buchones la antigua buchona procedente del Levante español, la cual volaba con su cola llana. la Rafeña. la Marchenera, a esta última por aquellos años se la denominaba en Cádiz y en otras partes de España «Coliteja», por la forma en que colocaba su cola durante el vuelo (en forma de teja Árabe). Durante la primera y segunda décadas del siglo XX, se consigue un tipo de buchona producto de los cruces efectuados con las razas mencionadas anteriormente, y tras varios años de rigurosa selección, se obtienen las características del Buchón Gaditano, las cuales se describen en su estándar. Morfología: Palomo de tamaño medio, de 350 a 450 g de peso, de amplio buche, redondeado en forma de media esfera. En reposo y visto de frente, presenta una hendidura o separación central y vertical, que lo divide en dos cascos. El Buche debe cubrir los codillos y dejar despejada la cabeza. Su cabeza es alargada y almendrada, formando una elipse (línea curva) desde el pico hasta la espalda (conjunto del pico, cabeza y plumas posteriores del cuello). Es muy armonioso en sus líneas, y exuberante en cuanto a su aspecto general y diversidad de colores en su plumaje. Esbelto de patas y muslos, ancho de pecho, el cual queda tapado en sus laterales y parte baja por el buche. La forma del cuerpo es triangular, y el conjunto de su terminación es de forma cerrada o acuñada (cola y alas). Es un palomo temperamental, que tiene muy definidas las características esenciales del buchón laudino: Persecución, seducción y conservación (siendo un palomo conquistador, meloso y muy volador). Estas características son innatas en él, debido a la selección llevada a cabo por medio de las sueltas y hembreos. Aspecto general: Se juzgará sin cogerlo y en primer lugar, en su puntuación son factores determinantes: Su esbeltez, proporción en su conjunto (buche, cuerpo, patas, terminación y plumaje perfecto) forma elíptica de enlazar la cabeza con la espalda, formando un morro de suave caída. Su cabeza levantada y despegada del buche, y su mirada viva. Su longitud ideal oscila entre 22 y 26 cm (medida desde el principio de la quilla hasta el final de la cola). (Este apartado se enjuiciará preferiblemente en primer lugar con el objeto de que la paloma no pierda su aspecto físico una vez manipulada para enjuiciar otros apartados de su morfología. La puntuación de este apartado quedará abierta a posibles modificaciones, si en el transcurso de su enjuiciamiento observamos alguna anomalía, la cual no esté recogida en los ocho apartados restantes.) Cabeza: Alargada y de forma almendrada. Cuanto más distancia exista desde el ojo al pico, será mejor. El cuello amorrillado hasta la espalda. Ojos: Cuanto más distanciados del pico mejor. Deben ser amplios y puros, con un ribete a su alrededor fino y de color gris blanquecino. El color varía desde el anaranjado hasta el guinda/negro. Pico: Medianamente corto y fino. Su parte superior debe seguir la línea elíptica de la cabeza. Su tonalidad varía según el plumaje, y va desde el blanco marfil al negro. Carúnculas Nasales: De forma triangular y despegadas de la cabeza. De tamaño medio y de color blanquecino. Verrugas (Protuberancias): En los machos adultos se pueden manifestar. Su tamaño no es muy abultado. Es deseable que posean tres, una a cada lado del comienzo del pico y otra central debajo de éste. Papada: Se denomina al enlace entre el comienzo del pico y el buche. Característica esencial de esta raza, ya que no debe dejar vacío este espacio. Buche: Amplio, en forma redonda, casi de media esfera. En reposo y visto de frente es deseable que presente una línea o hendidura vertical que lo separa en dos mitades o cascos.
 
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